La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) concluyó una auditoría al Programa Mexicano de Sanidad de Moluscos Bivalvos, un ejercicio que se extendió del 13 al 25 de septiembre por Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa. El objetivo fue verificar que los procesos de vigilancia y control sanitario en las zonas de producción cumplan con los criterios establecidos para garantizar la inocuidad de estos productos.
En Sinaloa, la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COEPRISS) participó en las actividades de revisión, que incluyeron muestreo y seguimiento sanitario en las áreas productoras. La auditoría no se limitó a una revisión documental: implicó recorridos y evaluación de procedimientos operativos que sostienen la vigilancia permanente de moluscos como ostión, almeja y mejillón.
El sector de moluscos bivalvos tiene relevancia económica y alimentaria para las entidades del noroeste y el Golfo de California. La producción se destina tanto al mercado nacional como a la exportación, por lo que el cumplimiento de estándares sanitarios internacionales incide directamente en la capacidad de comercialización. Una auditoría de este tipo no solo evalúa el desempeño de las autoridades, también condiciona la confianza de los compradores extranjeros en el producto mexicano.
La revisión se centró en los procesos de vigilancia y control sanitario de las zonas de producción, así como en los procedimientos que aplican las autoridades responsables. Estos mecanismos buscan prevenir la contaminación de los moluscos, que al filtrar agua pueden concentrar microorganismos o toxinas nocivas para la salud humana. De ahí que el monitoreo constante de las aguas y el cierre temporal de áreas contaminadas sean prácticas críticas.
La conclusión de la auditoría abre la puerta a un periodo de seguimiento de las observaciones y recomendaciones que pudieran derivarse. La COEPRISS señaló que dará continuidad a esas recomendaciones con el fin de fortalecer el programa nacional y las acciones de protección contra riesgos sanitarios en la entidad. Ese seguimiento suele traducirse en ajustes a los protocolos de muestreo, capacitación o infraestructura de laboratorio.
Para los consumidores, el efecto práctico es la verificación de que los moluscos que llegan a mercados y restaurantes cumplen con condiciones sanitarias. Para los productores, mantener la certificación significa conservar el acceso a mercados exigentes y evitar cierres de zonas que afectarían ingresos y empleos. La actividad acuícola en Sinaloa involucra a cooperativas y familias que dependen de la venta de estos productos.
La auditoría también pone a prueba la coordinación entre autoridades estatales y federales. El programa mexicano opera con la participación de instancias sanitarias de distintos niveles, y su desempeño es evaluado periódicamente por la FDA como parte de los acuerdos de exportación. La participación de Sinaloa en este ejercicio refuerza la necesidad de mantener registros actualizados y respuestas oportunas ante hallazgos.
El resultado final de la auditoría, con sus observaciones específicas, no fue detallado en la información disponible. Corresponde a las autoridades dar a conocer, en su momento, las conclusiones y las medidas que se adopten. Mientras tanto, la vigilancia sanitaria en las zonas productoras continúa como parte de las tareas permanentes de la comisión estatal.
