Un cargamento de 10 millones 584 mil cigarrillos de la marca Marlboro fue asegurado en la aduana del puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, luego de que las autoridades detectaran que viajaba oculto en un contenedor que declaraba transportar vasos de vidrio. La operación, realizada por la Agencia Nacional de Aduanas (ANAM) en coordinación con la Secretaría de Marina y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), derivó de una alerta de los sistemas aduaneros por un posible riesgo en materia de propiedad intelectual.
El contenedor fue rastreado desde su arribo al puerto y sometido a inspección no intrusiva, que reveló un patrón incompatible con la mercancía declarada. Ante la inconsistencia, se procedió a una revisión física con apoyo de un binomio canino. En el interior se localizaron 882 cajas de cartón con los cigarrillos, mientras que solo 70 cajas correspondían a los vasos de vidrio documentados.
La mercancía asegurada representa un volumen significativo dentro del comercio ilícito de tabaco, un fenómeno que afecta tanto a la hacienda pública como a los consumidores. Los cigarrillos decomisados quedaron inmovilizados y bajo custodia en el recinto fiscalizado, en tanto se desahoga el procedimiento administrativo conforme a la normatividad aplicable.
El hallazgo también activó el protocolo para notificar al propietario o representante legal de la marca, ante la posible afectación a los derechos de propiedad intelectual. Este paso es habitual en casos donde se presume la falsificación o el uso no autorizado de una marca registrada, y puede derivar en sanciones adicionales para los responsables.
El puerto de Lázaro Cárdenas es uno de los principales puntos de entrada de mercancías al país, especialmente para el comercio con Asia. Su volumen de operaciones lo convierte en un objetivo recurrente para redes dedicadas al contrabando, que intentan evadir los controles mediante declaraciones falsas o el ocultamiento de productos en cargamentos legales.
El decomiso se suma a otros operativos recientes en aduanas del país, donde las autoridades han reforzado la vigilancia con tecnología no intrusiva y equipos caninos. Estas herramientas permiten detectar anomalías sin abrir los contenedores, lo que agiliza la revisión y reduce costos logísticos, aunque la confirmación siempre requiere inspección física.
El comercio ilícito de cigarrillos tiene consecuencias que van más allá de la evasión fiscal. Productos sin control sanitario pueden contener sustancias nocivas adicionales, y su venta informal compite deslealmente con los canales regulados. Además, las redes que operan estos cargamentos suelen estar vinculadas a estructuras delictivas más amplias.
Las autoridades no informaron sobre detenciones relacionadas con el aseguramiento. El contenedor permanece bajo resguardo mientras se determina la situación legal de la mercancía y se deslindan responsabilidades. Se espera que la investigación continúe para identificar a los responsables de la importación irregular.
La operación conjunta entre ANAM, Marina y SSPC refleja la estrategia de coordinación interinstitucional en puertos, aunque no se detallaron los plazos del procedimiento ni el destino final de los cigarrillos, que podrían ser destruidos si se confirma su ilegalidad.
