Adolescentes del Centro de Internamiento Especializado para Adolescentes de Guanajuato construyeron calentadores solares con botellas de PET y contenedores plásticos, y llevaron agua caliente a una familia de la comunidad El Jagüey, en Romita. El proyecto obtuvo el segundo lugar nacional en el programa Somos el Cambio – PRS, una convocatoria de emprendimiento social que cada año reconoce iniciativas de niñas, niños, jóvenes y personas adultas con impacto en sus entornos.
La propuesta surgió de un proceso de tres meses en el que los adolescentes identificaron problemas de su entorno, eligieron uno en el que podían intervenir y diseñaron una alternativa. Después se organizaron, sumaron a más compañeros y construyeron los calentadores hasta ponerlos en operación. El acompañamiento corrió a cargo de la Secretaría de Seguridad y Paz, a través de la Dirección General de Reintegración Social para Adolescentes.
El calentador solar fue entregado a una familia de El Jagüey, una comunidad con acceso limitado a agua caliente. La iniciativa combinó el aprovechamiento de materiales que podían convertirse en residuos con el uso de energía solar, con lo que atendió una necesidad concreta y redujo la generación de desechos.
El programa Somos el Cambio – PRS opera con una metodología de cuatro etapas: Siente, Imagina, Haz y Comparte. Esa estructura busca que los participantes pasen de la identificación de un problema a la ejecución de una solución y, finalmente, a la difusión de los resultados. En este caso, el reconocimiento nacional valoró tanto el beneficio para la comunidad como el proceso formativo de los adolescentes.
La experiencia también apuntó a fortalecer capacidades como la toma de decisiones, la organización, el trabajo en equipo, la responsabilidad y la búsqueda de soluciones. Se trata de habilidades que, de acuerdo con el planteamiento del centro, buscan trascender la estancia de los adolescentes y trasladarse a su vida cotidiana, sus relaciones familiares y su regreso a la comunidad.
El segundo lugar nacional coloca al proyecto en una vitrina de iniciativas de emprendimiento social juvenil. Para una comunidad como El Jagüey, el impacto inmediato es el acceso a agua caliente mediante una tecnología de bajo costo y materiales reutilizados; para los participantes, el reconocimiento representa una validación externa de un proceso que combina formación técnica, ambiental y social.
La Secretaría de Seguridad y Paz señaló que continuará impulsando herramientas educativas, formativas y de participación a través de la Dirección General de Reintegración Social para Adolescentes, con el fin de fortalecer capacidades personales y sociales, así como los vínculos familiares y comunitarios. El alcance de estas acciones dependerá de su continuidad y de la posibilidad de replicar proyectos similares en otros puntos de la entidad.
El caso también abre una discusión sobre el tipo de actividades que pueden tener un efecto medible en los procesos de reintegración social. La construcción y entrega de un calentador solar no resuelve por sí sola las condiciones estructurales que enfrentan los adolescentes al salir del internamiento, pero sí ofrece una experiencia concreta de planeación, ejecución y resultado que puede ser evaluada y, en su caso, escalada.
Para las comunidades con acceso limitado a servicios básicos, iniciativas de este tipo representan una alternativa de bajo costo que depende de materiales disponibles y de capacitación técnica. Su replicabilidad, sin embargo, requiere acompañamiento institucional, acceso a insumos y seguimiento para que los equipos instalados sigan funcionando más allá del periodo escolar o del concurso.
