La Universidad de las Mujeres de Querétaro celebró la graduación de 451 alumnas que concluyeron estudios de bachillerato, licenciatura y maestría, en una ceremonia en la que el presidente municipal, Felifer Macías, reconoció la perseverancia de las egresadas y las convocó a ocupar espacios de liderazgo. El acto reunió a autoridades estatales y municipales, docentes y familiares, y tuvo como eje el cierre de una etapa académica que, según el propio ayuntamiento, busca ampliar las oportunidades de desarrollo personal y profesional de las mujeres en la entidad.
Durante su mensaje, Macías destacó que muchas de las graduadas combinaron el estudio con el trabajo, el cuidado de sus familias y otras responsabilidades, sin abandonar la meta de formarse. Ese señalamiento apunta a una realidad que excede el ámbito escolar: la carga de cuidados recae de manera desproporcionada en las mujeres, lo que condiciona sus trayectorias educativas y laborales. La ceremonia, en ese sentido, no solo reconoció un logro individual, sino el esfuerzo por sostener un proyecto académico en condiciones que no siempre son favorables.
El alcalde también ofreció datos de contexto sobre el alcance de los estudios concluidos. Señaló que quienes terminaron una licenciatura forman parte de un grupo que representa el 27 por ciento de la población en México, mientras que quienes culminaron un posgrado equivalen apenas al uno por ciento. Estas cifras, presentadas en el acto, permiten dimensionar el valor relativo de los títulos entregados y subrayan la brecha que aún existe en el acceso a la educación superior y de posgrado en el país.
En representación de las egresadas, Linda Giselle Ortega Herrera, graduada de la Licenciatura en Administración de Empresas, agradeció el respaldo de familias, docentes y compañeras, y reconoció las horas de estudio y los sacrificios que implicó llegar a la meta. Su intervención puso énfasis en que la formación académica abre puertas para que más mujeres accedan a espacios educativos, laborales y profesionales, y llamó a mantener el deseo de aprender y la confianza en las propias capacidades.
La ceremonia contó con la presencia de Sonia Rocha Acosta, secretaria de las Mujeres del estado y representante personal del gobernador Mauricio Kuri González; Adriana Olvera de Macías, presidenta del Patronato del Sistema Municipal DIF; Bety León Sotelo, secretaria de la Mujer; Martha Beatriz Kuri; y María Martina Pérez Rendón, secretaria de Salud del estado, además de otras autoridades, docentes y familiares. La concurrencia de funcionarias de distintos niveles sugiere que el evento también funcionó como un espacio de interlocución institucional en torno a las políticas de igualdad y educación para mujeres.
Más allá del acto protocolario, la graduación de 451 mujeres plantea retos prácticos para el municipio y el estado. La conclusión de estudios no garantiza por sí sola la inserción laboral ni la eliminación de brechas salariales y de acceso a puestos de decisión. El llamado del alcalde a asumir posiciones de liderazgo requiere condiciones que van desde la disponibilidad de guarderías y esquemas de cuidado hasta la eliminación de sesgos en la contratación y la promoción dentro de las empresas y el sector público.
La Universidad de las Mujeres se presenta como un espacio formativo orientado a ese sector de la población. Su contribución, sin embargo, se mide no solo en el número de egresadas, sino en la capacidad de sus graduadas para incorporarse al mercado laboral, continuar estudios de posgrado o emprender proyectos propios. El seguimiento de esas trayectorias sería un indicador más útil que la cifra de una sola ceremonia para evaluar el impacto real del programa.
El evento ocurre en un contexto en el que la participación femenina en la educación superior ha crecido, pero persisten desigualdades en el acceso a posgrados y en la distribución de tareas de cuidado. La entrega de títulos a 451 mujeres es un dato relevante, aunque su significado dependerá de las oportunidades que encuentren al salir del aula. La administración municipal tendrá la tarea de traducir el reconocimiento simbólico en condiciones concretas para que ese esfuerzo académico se convierta en desarrollo profesional y en una mayor presencia de mujeres en espacios de decisión.
